Experiencia Delicatessen “Bahía de Cádiz”

Natural Larder, en su compromiso natural e innovador, le ofrece una Experiencia Delicatessen única y maravillosa. Su objetivo, aunar en un instante dos conceptos esenciales del bienestar en la vida.

Por una parte, LA NATURALEZA, a través de la navegación en la Bahia de Cadiz, sintiendo el frescor del mar, la calidez del viento, la pausa en nuestra agitada vida…..

Por otro, LA GASTRONOMIA, degustando los mejores productos delicatessen de su entorno más cercano, eligiendo lo mejor de la propia tierra, manteniendo lo natural y el carácter autóctono, preservando en su elaboración procesos totalmente tradicionales y artesanales.

Ambos en un  escenario único, la Bahia de Cadiz, cuidando al máximo el trato y nuestro servicio profesional.

Nuestra flota de barcos está situada en un puerto estratégico y en uno de los mayores centros de entretenimiento de la costa occidental: PUERTO SHERRY. El punto ideal de salida para nuestra “Experiencia Delicatessen”.

La Bahia de Cadiz, bañada por las aguas del Atlántico y envuelta en una luz incomparable, produce con su cercanía al estrecho un régimen de vientos de poniente y levante, aptos para todos los niveles de disfrute de la Navegacion. Además, estando bien resguardada, su nivel de oleaje es siempre muy suave y su clima templado con más de 300 dias de sol al año permite disfrutar al máximo de una de las mejores Experiencias Delicatessen que se pueda imaginar.

Elegir un buen jamón

Elegir un buen jamón no es una tarea difícil. No hace falta ser un entendido ni un experto en la materia. En realidad, con un poco de experiencia, un buen ojo y un par de trucos podemos acertar en la mayoría de los casos, pero existen tantos mitos y tantas leyendas sobre este producto que no hacen más que confundirnos. Aquí dejamos algunos consejos sobre lo que debemos hacer.


1. La pezuña negra

Uno de los grandes mitos sobre el jamón ibérico es el color de la pieza: que si negro, que si castaño, caoba, rubio, blanco… en realidad, la raza ibérica del cerdo puede tener muchas coloraciones en la piel, pero la pezuña es siempre de color oscuro (más o menos con tendencia al negro). Si la pezuña es blanca, quiere decir que no es ibérico, y si vemos que el color negruzco desaparece al rascar con la uña es evidente que es una estafa (es decir, que está pintado).

El ibérico es el cerdo autóctono de la península que le da su nombre, y su carne, con poca grasa, es la mejor tanto para la salud como por su sabor.

 

2. ¿Jamón o paleta?

Otro de las grandes leyendas es si es mejor la pata delantera o trasera. En realidad, si la raza es ibérica, el animal ha vivido en semi libertad alimentándose sólo de bellota (y de lo que haya encontrado en el campo) y el proceso de curación ha sido bueno, la calidad de ambas es la misma. Más aún: a misma calidad, la paleta tiene un menor precio, pero sólo porque el peso es menor (es decir, el precio por kilo debe ser bastante parecido). Lo que ocurre es que la paleta, al ser más fina, produce la impresión externa de tener menos grasa, de tener una carne más magra, pero esto nos lleva al siguiente punto:

 

3. ¿El gordo o el flaco?

El cerdo ibérico de bellota se ha criado en las dehesas, que son zonas de campo abierto llenas de pendientes, de rocas, de salientes y de recovecos. Por tanto, ha hecho ejercicio, ha comido sólo lo que hay en el suelo sin añadidos ni cebo industrial. Por ello y por su propia raza sus jamones y paletas son delgadas, estilizadas, estrechas. Son siempre más largas que gruesas. Si ve un jamón gordo y ancho desconfíe: suele haber sido engordado a base de piensos de peor calidad y su carne tendrá más grasa y menos carne, y, sobre todo, un sabor peor.

Un buen jamón normalmente pesa entre 6 y 8,5 kilos, y una paleta entre los 4 y los 6, aunque por supuesto siempre hay excepciones. Si la pieza se sale mucho de estas cifras, desconfíe.

 

4. ¿Izquierdo o derecho?

El mito de que el cerdo duerme siempre sobre su parte izquierda está todavía por confirmar. Aunque así fuera, que esto confiera a esa parte mejores cualidades que a la derecha es como creer en las meigas: a lo mejor existen, pero sólo unos pocos las habrían visto.

 

5. Las marcas

Una marca conocida no garantiza un buen producto, igual que un secadero “artesanal” o una tienda “de pueblo” no tienen por qué ser de mejor calidad. Al final, lo mejor es la confianza: pregunte, busque, investigue, y siga a quien ya le haya convencido. Si tiene dudas lo mejor es probarlo: pida una pequeña cantidad y degústela, o requiera más información sobre las condiciones de cría, sobre el proceso, el secado, la conservación, etc. Normalmente los buenos productores le darán todo tipo de detalles e incluso le invitarán a visitarlo. No hay nada como probar uno mismo: la experiencia personal es la mejor garantía.

 

6. El ojo del que tiene ojo

Un buen jamón no tiene que ser “bonito”. Normalmente, todo lo contrario, especialmente en su parte interna, donde la pata fue despiezada. Esta parte suele ser irregular y con manchas de muchos colores: amarillos, verdes, azules, blancos, grises. Es el moho que indica que la pieza ha sido conservado y curado (y, depende del tiempo de curación y de las condiciones, pueden aflorar unos tonos u otros). El jamón es un producto envejecido, y la grasa sirve de alimento a un gran número de bacterias y gérmenes. No se preocupe porque no sólo no son nocivos, sino que son los responsables (en parte) de la calidad del producto.

Además, el color de la corteza ha de ser amarillento. Nunca blanco: si así fuera, querría decir que la grasa no ha sido curada (o sea, oxidada) suficientemente.

 

7. Las grasas dejan huella

Si presionamos ligeramente con el dedo sobre la corteza amarilla se debe hundir con cierta facilidad. Lo mismo ocurre si deslizamos el dedo a través de esa superficie, dejando una huella profunda y visible. Esta característica es exclusiva del jamón de bellota, ya que las grasas que el animal produce cuando metaboliza este fruto son más flexibles que si se alimenta de pienso. La bellota es lo mejor para el cerdo, además de crear unas grasas que son muy beneficiosas para el ser humano (sorprendentemente, de características parecidas al aceite de oliva).

 

8. Calidad desde el origen

El cerdo ibérico de bellota sólo se cría en las dehesas, que son unos bosques claros de arbustos, encinas y alcornoques. Sólo existen 4 zonas en el mundo que tienen denominación de origen: la sierra de Huelva, Los Pedroches (en provincia de Córdoba), Guijuelo (77 municipios de Salamanca) y la Dehesa de Extremadura. Los mejores jamones y paletas proceden de uno de estos 4, como tiene que figurar claramente en el etiquetado.

 

9. Busque las ofertas, que no las gangas

En el jamón, como en todo, las ofertas también existen. Un fabricante o vendedor puede querer potenciar una línea de su marca en un momento concreto, o, por el motivo que sea, puede necesitar modificar su stock en un sentido o en otro. Esto no tiene por qué significar una disminución en la calidad. Así es como surgen las ofertas, y está muy bien aprovecharse de ellas porque podemos conseguir el mismo producto a un precio mucho más conveniente. Eso sí, lo mejor no es barato, por lo que desconfíe siempre de las gangas. El buen jamón tiene su precio.

 

10. Siempre hay alternativas

Que el jamón ibérico de bellota sea el mejor no quiere decir que sea el único. Si su precio le resulta elevado, siempre puede encontrar una alternativa ligeramente inferior y más económica. Hay épocas en las que las sequías, el clima o las vicisitudes propias de la naturaleza hacen que una dehesa no alcance para alimentar en exclusiva al cerdo. Un aporte adicional de piensos no tiene que significar una calidad baja. Las calidades son las siguientes (en orden decreciente): 

  • Ibérico de bellota: alimentación exclusiva en la libertad de la dehesa.
  • Ibérico de recebo: alimentado en la dehesa, su peso no ha sido suficiente y se termina de criar con piensos.
  • Ibérico de cebo campo: aunque se cría en la dehesa, su alimentación es fundamentalmente de piensos.
  • Ibérico de cebo: criado en un cebadero con alimentación exclusiva de piensos.

 Como se ve, hay 3 características fundamentales: la raza (ibérica), la alimentación y la movilidad (libertad o no).

 

…y 11. Sobre todo, confíe en su criterio

La responsabilidad de comprar es sólo de la persona que compra. Cuando uno desea algo bueno ha de investigar por sí mismo, probar, tocar, oler, degustar. Tenga su propio criterio, que no le venda nadie su moto. Estudie la información que tenga y decida en lo que más le convenza. De los errores se aprende: no hay mejor escuela que haberse equivocado. Y si tiene alguna duda, pregunte: en Natural Larder estamos para ayudarle.

 

 

 

Experiencia Delicatessen “Del olivar a la mesa”

Sentir. Oler. Degustar, introducirte en el corazón de la vida. Aspirar los perfumes de la tradición más pura y saber reconocer lo que es bueno, por qué lo vale, qué lo hace diferente al resto.

Natural Larder es todo eso. Es convertir cada acto, cada gesto, cada aroma, cada textura o sabor, en una experiencia imborrable, única e imperecedera. Es palpar el cómo y el dónde, es asimilar décadas, siglos de tradición en tan sólo un instante.

Por eso te invitamos a sentir tu experiencia. Nuestra experiencia Natural Larder. Un viaje, literal y ficticio, al corazón de la tradición más antigua trasladada a nuestro mundo moderno. Una jornada de relax en el campo en el que ver y aprender de los maestros de antaño, que se detenga el tiempo.

Despertarse cuando lo hace el sol. Viajar a un lugar de ensueño. Pasear por el olivar profundo, por la campiña, y conocer la almazara. Visitar el interior del castillo y las grutas que tiene su historia. Probar una selección de aceites aprendiendo de maestros de cata. Y terminar la jornada en un almuerzo llena de corazón y talento.

Sentir, ver, oler, oír, tocar el legado que nos deja el tiempo. Si te animas, aquí nos tienes. Tu experiencia Natural Larder.

Para más información y precios de nuestra experiencia póngase en contacto en comercial@naturalarder.com

Texto by: http://ignaciomorenoflores.com/

Experiencia Delicatessen “La dehesa y el ibérico”

Existen lugares en el mundo que son únicos. Paisajes cuya simplicidad aparente esconde raíces legendarias. Sitios en los que el tiempo y el aire parecen haberse detenido, en donde las tradiciones persisten para que podamos disfrutar de ellas.

No hace falta irse muy lejos. La dehesa es única en su especie. Paisaje de alcornoques y encinas que regalan sus frutos a la tierra. Animales que corretean tranquilos entre los matorrales y pastos. Toros, cerdos y una infinidad de pájaros que configuran el paisaje ibérico. La campiña en la que el hombre y la tierra se han fundido desde hace milenios y que nos trae el producto más nuestro, la excelencia de la gastronomía española, ya universal.

Natural Larder te invita. A que la conozcas, a que la degustes, a que descubras de dónde proviene. Los campos, la cría, la alimentación natural, sin que haga falta que intervenga el hombre. El proceso que convierte al Jamón Ibérico en un producto artesanal y exclusivo. La tradición que se esconde en los procesos, el secado, la bodega, el envejecimiento, como los buenos vinos. El cortado, la cata, la mesa, el disfrute de los cinco sentidos.

Natural Larder te invita a que vivas la experiencia. A que sientas con tus propias manos, con tu paladar, con tu cuerpo, lo que significa una tradición añeja. Toda una experiencia completa en torno a la cocina ibérica. Ésa es la propuesta, ésa es Natural Larder: la despensa natural que te lleva hasta ella.

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